Azotes
Me lo había advertido mientras sonreía pícaramente, mientras pellizcaba mi pezón mordiendo mi lengua, mirando mis ojos brillantes que lo admiraban.El día al fin había acabado , si, pero la noche no había hecho más que comenzar y su advertencia comenzó con el sonido de su cinturón golpeando el suelo.Contra la pared, de lado, fue como recibí mi primer golpe, me quedé allí agazapada como su presa, una de mis nalgas fue la que quedó expuesta y la que sería objeto de su castigo.Cada golpe retumbaba en aquella habitación, cada una de sus palabras y el dolor comenzaba a alejarse de lo soportable, continuaron los latigazos que enrojecían y quemaban mi piel hasta que llegó aquel momento.Ese momento en el que realmente pierdes la noción de lo que te rodea, solo existe el sonido de tu corazón , ni siquiera sientes ya el dolor imposible de soportar sin derramar las lágrimas del deseo y tu pensamiento se convierte en único, servirle, continuar allí dándole todo lo que el quiera exigirte, permanecer al lado de aquel a quien adoras.
Ahora tu cuerpo se eriza y es con el calor de su beso, la caricia de su mano sobre tu espalda y la expresión de su cara............es por ella por lo que todo ha merecido la pena
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